COCAÍNA
Muy pronto se observó la propiedad anestésica de la cocaína; así como su evidente capacidad de estimular la función cerebral. Y fue así como se popularizó entre los médicos norteamericanos como posible tratamiento para contrarrestar la muy grave adicción a la morfina.
Un joven Sigmund Freud, se formaba bajo la supervisión de Vassili von Anrep, pronto comenzó a usar la cocaína por su acción estimulante del sistema nervioso, pero también para tratar a los adictos a la morfina. Obviamente los intentos de contrarrestar la dependencia a la morfina mediante la administración de cocaína fue un inmenso fracaso.
Durante las dos décadas que siguieron a su aislamiento en forma pura, la cocaína se consideró un estimulante similar a la cafeína.
Carl Koller, oftalmólogo y amigo personal de Sigmund Freud, decidió ensayar las acciones anestésicas locales de la cocaína. Los hallazgos de Carl Koller se presentaron en un simposio de Oftalmología en Heidelberg en septiembre de 1884. A las pocas semanas la cocaína comenzó a emplearse de modo generalizado como anestésico local en oftalmología, tanto en Europa como en Estados Unidos, siendo considerado durante muchos años el anestésico electivo en cirugía ocular. Además tiene la particularidad de ser el único anestésico local con acción vasoconstrictora; y la disminución del riego sanguíneo en la zona de intervención se consideraba entonces una ventaja para el cirujano. Hoy se sabe que la reducción del riego sanguíneo en el área de intervención, aun cuando facilita el trabajo de cirujano, daña los órganos oculares. Por esta razón ha dejado de emplearse.
La cocaína es un anestésico de las mucosas, insensibili dándolas ante las agresiones, acción a la que contribuye la vasoconstricción que produce. Pero, al mismo tiempo es un potente estimulante del sistema nervioso; al menos al principio. Con su uso continuado causa una depresión grave de las funciones mentales. En dosis elevadas se observa una secuencia que comienza con agitación, sigue con convulsiones y finalmente deprime el centro respiratorio. No obstante las muertes por sobredosis son verdaderamente infrecuentes.
Aun cuando farmacológicamente es un estimulante del sistema nervioso, desde un punto de vista legal se encuadra dentro de los narcóticos (derivados de la morfina que son potentes depresores de las funciones cerebrales).
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