domingo, 11 de octubre de 2020

 DROGAS MÁS ADICTIVAS

Benzodiacepina: Un anticonvulsivo e hipnótico que en psiquiatría se utiliza frecuentemente en casos de trastornos de ansiedad o de epilepsia. Se conoce comercialmente a través de nombres como Valium o Xanax.

Aunque en momentos puntuales puede ser muy útil para intervenir sobre desórdenes neurológicos, a medida que pasa el tiempo puede generar un grado de dependencia fuerte.

Alcohol: Aunque las primeras tomas puedan resultar desagradables por "quemar la garganta", con el tiempo el grado de dependencia puede llegar a ser muy intenso, hasta el punto en el que dejar de consumirlo en casos de fuerte dependencia puede generar un síndrome conocido como delirium tremens, el cual en ocasiones resulta mortal.

Seconal: Los barbitúricos son sustancias depresoras de la actividad del cerebro que resultan más potentes que las benzodiacepinas. Llevan a un alto grado de sedación, relajación y también tienen un cierto poder analgésico.

Cristal: La metanfetamina es una droga sintética muy popular y utilizada por los efectos de euforia y los pensamientos megalomaníacos que produce. Al igual que otros psicoestimulantes, hace que el cerebro se llene de dopamina y, a la vez, que esta sustancia sea producida cada vez en menor cantidad por el propio cuerpo, haciendo que dependa totalmente de las dosis administradas.

Metadona: La metadona se utiliza para intervenir en casos de adicción a otras drogas, pero irónicamente muestra un potencial de dependencia altísimo. Se utiliza como "mal menor", ya que los síntomas asociados a esta sustancia son menos virulentos que en la mayoría de casos.

Nicotina: Sobran las presentaciones. La nicotina es uno de los grandes éxitos empresariales, y se basa enteramente en una adicción química alimentada por la adicción social generada históricamente mediante la publicidad y su aparición en películas.

Cocaína: es la droga ilegal que mueve más dinero del mundo. Sus efectos consisten en la sensación de euforia que muchas personas han aprendido a vincular con sus noches de fiesta, aunque se consume en todo tipo de contextos.

Heroína: Conocida como la droga de la gente pobre, la heroína está vinculada a altos grados de marginalidad y a la transmisión de enfermedades. El impulso de consumirla por la adicción que produce es tan intenso que aspectos como la higiene o las garantías sanitarias pasan a un segundo plano.




sábado, 10 de octubre de 2020


El plan que tenia Belgrano para cultivar cannabis en el suelo de la Patria

Usó gran parte de los 50 años que duró su vida para imaginar la nacionalidad argentina. Una década antes de morir protagonizó la Revolución y encaminó la independencia. Pero sus ideas de libertad no nacieron en 1810. Se formó en España y la Corona lo mandó de vuelta al sur. Creyeron que tenían a un ilustrado listo para servirle, pero en realidad era un virus troyano.

A poco de pisar su tierra, Manuel Belgrano entendió los oprobios de obedecer al reino, vio el hambre y la miseria de cerca y coincidió con otros tantos de su generación en la necesidad de un país libre. Así que imaginó la Patria: formas de ganar batallas y de conducir ejércitos, una (la) Bandera, escuelas de Náutica, de Geometría y Dibujo, y de Arquitectura, entre otras, y también imaginó las tierras desiertas forradas de verde. Y aplicó, aquí, las nuevas ideas traídas del Viejo Mundo. En 1796, a los 25 ó 26 años, escribió: "Nadie duda de que un Estado que posea con la mayor perfección el verdadero cultivo de su tierra es el verdadero país de la felicidad pues en él se encontrará la verdadera riqueza".

El hijo del comerciante italiano, adinerado y amigo del virreinato, rompió el mandato. Cuando regresó de España, Belgrano quedó azorado por la desigualdad social y el pensamiento generalizado entre gente del rubro de su padre, sacerdotes y funcionarios -los que decidían-, para quienes trabajar la tierra era indigno.

Para él, en cambio, motivado por los conceptos de los fisiócratas, el desarrollo de la agricultura significaba un impulso industrial y comercial que este páramo sudamericano necesitaba. Y así, sin saberlo, el prócer se convirtió también en el primer cannábico argentino, ya que intentó antes que ninguno de los nacidos aquí propiciar el cultivo de esta planta en todo el suelo de lo que sería la Patria. Buscaba hacer lo mismo que vio en Europa: fabricar con su fibra telas para uso doméstico y aparejos para la navegación.

Belgrano no imaginaba que casi un siglo y medio más tarde la planta de la marihuana -también llamada cáñamo- se prohibiría, o quienes la fumaran o plantaran irían presos. Y mucho menos habrá sospechado que 200 años después se necesitaría votar una ley para permitir sus usos medicinales ancestrales.

HABLAR A TIEMPO PUEDE PREVENIR ABRIR UNA PUERTA AL INFIERNO El abuso de drogas es un comportamiento que se puede prevenir. Sin embargo, los ...